Aprender a surfear en Santa Mónica
Después de una hora y unas cuantas olas exitosas, me arden las piernas y los brazos, tengo los pies entumecidos y se me ha acumulado arena en todos los pliegues del traje de neopreno. Y solo quiero seguir corriendo hacia las olas... ‘¿Cuándo empezaste a aprender a surfear?’, me preguntarán mis futuros compañeros de viaje. Y yo les responderé: ‘Hace unos años, en Santa Mónica, California».
-Canadian Geographic, 23 de agosto de 2017